El radiador de nuestro vehículo es uno de los elementos del sistema de refrigeración y tiene como función evitar el sobrecalentamiento del motor. Para conseguir este objetivo, el radiador enfría el líquido refrigerante o anticongelante gracias al aire que circula entre las superficies metálicas que conforman la estructura del radiador.

El radiador recibe el líquido refrigerante caliente que llega desde el motor. Este líquido caliente entra en el radiador y circula a través de sus finísimos tubos fabricados de metal (aluminio, cobre…). El radiador suele estar montado en la parte frontal del vehículo, así, el aire circula a través de su estructura de finos tubos, consiguiendo reducir la temperatura del líquido anticongelante y enviándolo ya frío de vuelta al bloque motor.

Si el radiador no funciona correctamente, podemos acabar sufriendo averías graves en nuestro motor, como por ejemplo una avería en la junta de culata provocada por el sobrecalentamiento, una avería grave y además costosa de reparar. Por eso es extremadamente importante ponerle remedio, cuanto antes, a cualquier fuga o fisura que identifiquemos en el radiador. Estas fugas son fácilmente detectables gracias al color llamativo (verde, fucsia, amarillo) del líquido refrigerante o anticongelante que se utiliza en los vehículos actualmente.

Una manera fácil para solucionar de manera temporal y urgente una fuga pequeña que hayamos detectado en el radiador de nuestro vehículo es utilizando un aditivo tapa fugas para el sistema de refrigeración. Este tipo de aditivos son una solución temporal y de emergencia que nos puede ayudar a taponar la fuga hasta poder llevar el vehículo al taller para su reparación. Este tipo de aditivos son también un buen producto para mantener en buen estado el sistema de refrigeración de nuestro coche y evitar este tipo de avería, ya que protegen el circuito, impidiendo la formación de óxido, corrosión e incrustaciones.